Si fuera cierto que HAY TRABAJOS DE HOMBRE ¿qué hacen tantas mujeres haciéndolo igual o mejor que ellos?

“Los únicos trabajos que no puede hacer ningún hombre son ser una incubadora humana o amamantar. Y el único trabajo que no puede hacer ninguna mujer es ser donante de esperma”. Esta frase fue acuñada por Wilma Scott (1921-1985) activista feminista estadounidense que dedicó sus años de vida a evitar que la diferencia de cromosomas sea una barrera infranqueable para elegir una profesión. Sus esfuerzos derribaron en juicio una infame práctica del periódico Pittsburgh Press: dividir los clasificados entre Trabajos para hombres y Trabajos para mujeres.  

 

Wilma, como miles de mujeres, encontraba odiosa la frase “Esto no es para chicas”. Estas cinco palabras se erigen muchas veces como un muro infranqueable aún hoy. Durante el año 2015 la División de Transporte del Banco Interamericano de Desarrollo, junto a la División de Género y Diversidad consolidó un Plan de Acción de Género, realizó un diagnóstico de género y análisis de la cadena de valor del sector y encontró que en las áreas rurales de Paraguay el 42% de las mujeres carece de ingresos propios, y, cuando lo tienen, ganan apenas el 62,1% del ingreso de sus pares masculinos. 

 

El mismo estudio evidenció la casi nula existencia de mujeres trabajando en oficios no tradicionales en el sector de la construcción y mantenimiento vial, a pesar del déficit en la mano de obra. Según el estudio, la falta de oferta de trabajo dirigida a las mujeres y a la existencia de estereotipos culturales resultaron ser las causantes de que las mujeres ni están capacitadas, ni cuenten con las competencias requeridas. 

 

Luego de un largo proceso que incluyó la adecuación de los campamentos de obra, creando baños con duchas para las mujeres y habitaciones separadas; la elaboración de un manual de convivencia que promueva la cultura de igualdad; cursos de sensibilización sobre temas de género y pasantías remuneradas de al menos 4 pasantes mujeres por un periodo continuo de 5 meses para desarrollar trabajos no tradicionales en la obra, 14 mujeres obtuvieron ofertas laborales en el rubro y 11 aceptaron.  

 

Nilda Benitez, una de las participantes de este proyecto, reflexionando sobre la experiencia concluyó: “lo importante es trabajar y demostrar que, nosotras, las mujeres también podemos hacer el mismo trabajo que todos ellos”. 

 

Como Nilda y Wilma, en Dynamus pensamos que el ser competente para desempeñar una tarea no es una cuestión de género sino de capacidad, pasión y aprendizaje constante. Inspirados en el deseo de igualdad, trabajamos todos los días para dar trabajo a personas con ganas de hacerlo bien, fomentando dar prioridad a la calidad humana y profesional por encima de las etiquetas y de los prejuicios de clase, raza, edad o género. 

 

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